“7LR (Siete lágrimas rojas)”, sinopsis de la novela

A pocos días de que comience la Semana Santa en Málaga, la Virgen del Rosario, en la parroquia de la barriada malagueña de El Palo, amanece llorando sangre. Horas después, la Virgen de los Remedios, en la iglesia de los Mártires, y la Virgen de la Expiración, en la parroquia de San Pedro, repiten el supuesto milagro. En los cinco días siguientes tres imágenes más aparecerán con el rostro maculado de sangre: la Virgen de la Amargura en la ermita de Zamarrilla, María Santísima de la O en la Iglesia de los Mártires, y la Virgen de la Esperanza en su Basílica, junto al cauce del río Guadalmedina. A partir de ese momento la ciudad de Málaga sufre una invasión de cuatro millones de fieles que paralizará la vida de todos sus habitantes. El Vaticano enviará a uno de sus hombres en la sombra, un jesuita malagueño llamado Elías que lleva 30 años sin regresar a su ciudad huyendo de unos sucesos terribles que vivió en su adolescencia. A sus investigaciones se unirán el singular comisario Javier López y una periodista local: Micaela, muy avezada en los reportajes de investigación.
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«Cuando suenan las palabras», sinopsis de la novela

En diciembre del año 1900, un barco alemán, el Gneisenau, naufragó frente a la bahía de Málaga, dejando en el mar una treintena de muertos entre marineros alemanes y pescadores malagueños que salieron al rescate del navío.

Unos de los supervivientes: el oficial alemán Holger Braum, se salva del naufragio por un giro caprichoso del destino. A partir de este hecho, Holger iniciará una búsqueda personal durante los dos únicos días que estará en la ciudad. En ese breve espacio de tiempo, tratará de encontrar un sentido a todo lo que le ha ocurrido; buscará en la ciudad la razón que le explique por qué se salvó, lo que le llevará a mezclarse entre las gentes que habitan la populosa ciudad andaluza. El alemán conocerá a Lola Machuca, la perchelera, y a otros muchos personajes de la ciudad, como Manuel Heredia, el Alcalde Guillermo Rein o el Marqués de Larios,  queriendo encontrar en todos ellos la respuesta a lo que anda buscando.

Esta novela habla del sentido de la existencia, de aquellas personas que juegan en el tablero de la vida, haciendo y deshaciendo la Historia sin darse cuenta.

«El mar no puede morir», sinopsis de mi primera novela

Bárbara y Miguel son una pareja bastante atípica. A ella le gusta viajar con frecuencia a los campos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, donde intenta cambiar la porción del mundo que le corresponde. Por contra, Miguel no compatibiliza muy bien con el estilo de vida de Bárbara,  y trata de alejarse lo más posible de toda esa realidad que desconoce.

Un día, Bárbara decide irse con su madre hasta Argelia. La madre, que es de nacionalidad francesa pero nacida en ese país cuando era colonia de Francia, ha sido invitada a participar en un documental francés sobre las antigua colonia africana. Sin embargo, lo que parecía ser un viaje de reencuentros, terminará siendo una pesadilla en la que Bárbara es secuestrada misteriosamente. A partir de ese momento, Miguel deberá seguir las consignas de los secuestradores a través de una serie de extrañas pistas que supuestamente lo conducirán hasta Bárbara; pistas que vienen aderezadas con unos versos cuyo significado desconoce. Miguel tendrá que enfrentarse a esa otra realidad del mundo de la que siempre huyó; y de la que Bárbara tanto le habló.

Esta novela nos enseña que la felicidad discurre a veces por caminos donde se nos ha hecho creer que es imposible encontrarla.

Cuando Reverte se hizo carta

Hace unos 10 años, con la publicación de mi primera novela: «El mar no puede morir», recibí un regalo inesperado en forma de carta sellada desde Collado Villalba (Madrid), con mi nombre escrito a mano, sin otro remite más que el del mencionado pueblo. La abrí delante del mismo buzón… y lo que descubrí es justo lo que muestro en la foto. Una carta de Arturo Pérez-Reverte

Muchas veces he pensado en si algún día como escritor  (y como persona) se me presentará  la misma situación. Si la vida me dará la oportunidad de repetir ese mismo momento, pero con el rol cambiado.

Pero no me refiero a lo de ser un archifamoso y reconocido escritor (que no estaría mal, por otra parte). Me refiero a ese aspecto humano de un señor que, sin necesidad de demostrarle nada a nadie, consume una parte de su tiempo en leer la novela de un desconocido, y además de todo eso, invierte otra parte de su tiempo en escribirle una carta de agradecimiento.

SI algún día soy capaz de repetir ese gesto, significará entonces que nada se me ha caído por el camino, que sigo manteniendo la mochila intacta tal como me la dejó preparada mi madre mediante una inflexible educación en valores y comportamiento. No debe ser fácil cuanto tan poca gente lo hace.